Coches, aviones, trenes... son agua pasada. El Hoverpod constituye un
nuevo juego que no debéria faltar en ninguna casa. Se desliza sobre
suelos lisos, parquet, baldosines e incluso sobre alfombras finas.
Diseña tu propio circuito con obtáculos y realiza las maniobras
necesarias para esquivarlos y llegar a la meta sin incidentes. Además,
gracias a su canal dual podrás invitar a un amigo a competir contigo.


No importa si acabas estrellándote contra la pared o tu contrincante,
ya que tu súper nave está hecha de un material muy ligero y resistente
que la hace inmune a choques. Sigue con tu carrera y ten en cuenta que
no sólo los niños se divierten con estas joyas radio control. A los
adultos también nos gusta disfrutar de una emocionante competición
entre amigos y jugarnos una cervecita fresca para el campeón.
Características- Fácil de manejar.
- Control remoto de infrarrojos de 2 canales.
- 10 minutos de carga proporcionan 5 minutos de juego.
- Maneja hasta dos Hoverpods a la vez gracias al canal dual (se venden por separado).
- Funciona sobre superficies lisas y alfombras de pelo corto.
- Necesita 4 pilas de tipo AA (No incluídas).
- Se recarga a través del control remoto.
- Timón de cola para controlar la dirección.
- Indicador led de alimentación.
- Material del Hoverpod: polipropileno.
Contenido:- 1 x Hoverpod.
- 1 x Control Remoto.
- 1 x Manual de Usuario.
- 1 x Hélice de repuesto.
Nota Importante:- Sólo para uso en interiores.
- Apto a partir de 8 años.
- No usar sobre el agua.
¿Sabias que?
El primer diseño registrado de un vehículo que pudiese ser llamado
aerodeslizador, pertenece a Emanuel Swedenborg, un filósofo y teólogo
sueco, que en 1716 ideó una plataforma a cojín de aire de propulsión
humana que se asemejaba a un bote volcado con una cabina en el centro y
palas en forma de remos y operadas manualmente que empujarían el aire
hacia abajo del vehículo.
A mediados de la década de los 1880s, el ingeniero británico Sir John
Thornycroft construyó una serie de prototipos, basándose en la idea de
usar aire entre el casco de un bote y el agua para reducir la
resistencia.No se les hallaron aplicaciones prácticas.
Se hicieron varios intentos más a lo largo de los años para reducir el
arrastre en las embarcaciones mediante aire, pero no fue sino hasta
1952 que el inventor británico Christopher Cockerell propuso una
solución práctica para un vehículo de este tipo.